💬 Podcast "Millenial Today!"💬
Victor Marcelo Elias gutierrez
Carolina Isabel Flores Quispe
Sophie Desulovich Meza
Xiomara Melissa Flores Panta
Marcelo Jose Espinoza Peralta
En la actualidad, para muchas personas la televisión es un medio que ejerce entretenimiento, ¿por qué tendríamos que asumir que el entretenimiento tiene que estar reñido con una función educativa y de la promoción de valores? ¿Acaso el entretenimiento no puede también educar o transmitir valores a los televidentes, en especial a los más pequeños?
Hace unos días, un estudio realizado por la consultora Arellano Marketing en Lima Metropolitana señalaba que para el 67% de los entrevistados la televisión ejerce una mala influencia en la población, seguida de internet, en especial las redes sociales (49%).
Esto sobrepasa todas las percepciones que trae la gente para con la televisión, esta ejerce una influencia negativa y cuestiona la calidad de los contenidos que ella transmite.
Hemos llegado a un punto en el que la televisión de entretenimiento en el país es sinónimo de programas que exaltan el escándalo y el morbo, que explotan el sexismo, la degradación de la mujer, el machismo, la violencia, y eso lo confirman diversos sondeos de opinión acerca de la televisión peruana.
La investigación "Valores individuales y sociales de los peruanos" revela que muchos de los contenidos de la televisión y de internet influyen con valores negativos en la conducta de los peruanos.
Otros factores, según la misma fuente, que inciden negativamente en el comportamiento de las personas son los medios de comunicación impresos, el círculo de amigos del barrio, las autoridades políticas, entre otros.
No cabe duda de que el entretenimiento en la televisión no tiene por qué ser degradante, no tiene por qué ser anti educativo. Por el contrario, es un espacio oportuno que puede aprovecharse en favor de una educación de valores que refuerce lo que la familia debe inculcar en casa.
Contrariamente, el citado estudio resalta que la educación con valores que se imparte en el hogar, así como la que se recibe en otros espacios educativos como institutos o universidades, también influye positivamente en el desenvolvimiento social de las personas.
Los televidentes saben que el contenido de los programas que consumen sus hijos influye negativamente en la construcción de valores éticos y morales. Sin embargo, queda pendiente el tema de asumir con conciencia la decisión de un cambio, orientado a hacer de la televisión un instrumento de educación que permita una convivencia de respeto, amabilidad, solidaridad, honestidad y buen trato hacia los demás.
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